ÁREA DE AGRICULTURA URBANA Y SEGURIDAD ALIMENTARIA

Según estudios realizados sobre pobreza se identifico que las áreas peri urbanas de las ciudades son las que acogen a los migrantes de áreas rurales, quienes forman un cinturón de pobreza. Esto es debido principalmente a que son áreas donde por su rápido crecimiento carecen de planificación en cuanto a su desarrollo. Generalmente no cuentan con servicios básicos, no tienen presupuesto para sus necesidades y por lo tanto son catalogadas como pobres según necesidades básicas insatisfechas (NBI).

Las personas cuyos medios de subsistencia dependen casi en su totalidad de las actividades de la producción agrícola y ganadera, están muy limitados para acceder al mercado laboral que ofrecen las ciudades. Por lo cual muchas familias tienen presente su pasado productor e intentan realizar algunas actividades de cultivo y crianza de animales en donde ahora es su medio de vida. Al no estar organizados y conscientes de la importancia de su saber colectivo no realizan demandas de apoyo ante instancias locales.

En nuestro contexto de la ciudad de El Alto, la Agricultura Urbana es una práctica que se realiza en la periferia de la ciudad con el cultivo de hortalizas a campo abierto o en invernaderos y carpas solares. Así como la crianza de animales menores como el cuy (especie de roedor andino), conejos y gallinas, por el poco espacio que ocupan y la rápida disponibilidad de productos para el autoconsumo. Ambas actividades son complementarias, ya que se utilizan los residuos de la producción agrícola para la alimentación de los animales y los desechos de los animales (abono o estiércol) para el cultivo. También se realiza el reciclaje de algunos desechos provenientes de los mercados (fundamentalmente de origen vegetal), que se encuentran en gran cantidad.

La agricultura urbana además comprende también la transformación de algunos productos como los huevos criollos o “caseros” en masitas, tortillas o postres y finalmente, la comercialización de los excedentes.

En FOCAPACI desarrollamos actividades de capacitación y seguimiento, asesoramiento técnico, intercambio de experiencias entre productores, visitas a importantes centros de producción, investigación aplicada a nuevas tecnologías de producción y crianza de animales menores y apoyo en la organización y comercialización de productos. A nivel político se está trabajando en la aprobación de la política pública de agricultura urbana a nivel municipal.

Trabajamos de manera sostenida con varias asociaciones de productores urbanos compuestas mayoritariamente por mujeres jefas de hogar asentadas en los Distritos 7 y 8 del Municipio de El Alto. Sin embargo, se tiene relación de trabajo con productores de cuyes, productores de plantas ornamentales y otros. Además, realizamos actividades conjuntas con funcionarios del Gobierno Municipal, con estudiantes de universidades y con otras instituciones que trabajan la temática.

Nuestro principal tema es la producción orgánica que ayuda a proteger el medio ambiente: a partir de ello desarrollamos actividades en la producción de hortalizas, hierbas aromáticas y algunas especies frutales. También trabajamos la crianza de animales menores como gallinas de postura, crianza de cuyes y conejos. Además, desarrollamos la temática de abonos orgánicos en sus diferentes facetas y formas, aprovechando en primera instancia los deshechos de origen vegetal que producen las familias. Dirigimos la producción principalmente al autoconsumo familiar y facilitamos la comercialización de los excedentes.

Según testimonios de los agricultores urbanos, con estas actividades en el tiempo se alcanzaron algunos logros entre los cuales destacan: La generación de ingresos a la familia, a pesar de que los productores manifiestan que la agricultura urbana no es una actividad que les contribuye en gran manera económicamente. La mayoría obtiene un ingreso que les permite disponer para otros gastos, ya sea con la venta de verduras, de huevos o de sus animales. En otros casos, especialmente los agricultores que tienen un mayor acceso a los terrenos, tienen posibilidades de un mayor ingreso. Los productores también destacan la seguridad alimentaria familiar, porque según ellos, la mayor parte de la producción la destinan al autoconsumo y sólo los excedentes son comercializados en el mercado – por lo que en muchos casos esta actividad contribuye a la seguridad alimentaria de las familias. Muchas madres de familia dedicadas a esta actividad señalan que ya no compran verduras de hoja en el mercado, sino más bien ellas venden algunos productos y disponen el dinero para la compra de otros insumos necesarios para la familia.

A través de la agricultura urbana se ha consolidado el papel de la mujer dentro del núcleo familiar, el hombre percibe a la mujer como la principal actora en este tema y negociadora en el momento de la comercialización de los productos. Asimismo, las mujeres son las principales gestoras de la seguridad alimentaria familiar. También, hay evidencias de que la práctica de la agricultura urbana integra a la familia y fortalece los lazos familiares. La producción de la agricultura urbana eleva la autoestima especialmente de las mujeres que antes sólo se dedicaban a labores de casa y ahora se sienten orgullosas con la producción y son más valoradas por sus esposos. Además, disponen de recursos por la venta de algunos excedentes que pueden invertir en otros requerimientos de la familia. Se debe tomar en cuenta la cercanía a un gran mercado que se constituye la ciudad de La Paz y El Alto, que son grandes consumidores de productos como verduras, carne de animales menores y huevos principalmente, además de productos con valor agregado.