ÁREA DE PARTICIPACIÓN Y CIUDADANIA

Usamos la planificación como una herramienta que nos permite diagnosticar, analizar y reflexionar sobre la realidad actual, para tomar decisiones que coadyuven a resolver problemas coyunturales o permanentes para construir una visión futura del desarrollo.
A nivel local, son los gobiernos municipales quienes tienen la función de impulsar este proceso y con mayor protagonismo, por su proximidad a los actores sociales y a la sociedad civil en general.
Esto no significa, que la planificación sea una actividad netamente técnica, o una tarea específica del gobierno, sino como actividad permanente de diálogo y consenso social para elaborar e implementar políticas que respondan a demandas y necesidades latentes o estructurales.
Lastimosamente, el proceso de planificación participativa a nivel municipal en El Alto se viene impulsando de manera improvisada, por los siguientes motivos: poca capacidad técnica de autoridades y servidores públicos, desconocimientos de la normativa vigente, ausencia del principio de autoridad, insuficientes espacios de diálogo y concertación y otros aspectos. Esto deriva en proyectos de infraestructura de corto plazo, demagógicos, abandonados y con una alta inversión económica, que no responde a los verdaderos intereses de la población alteña.
Esta improvisación desemboca en conflictos sociales, que van desde los insultos en discursos, protestas callejeras, bloqueos y otras acciones de hecho, que son producto de la inadecuada administración de la gestión pública, la ausencia de servicios básicos en los distritos periurbanos, la pésima prestación de servicios públicos y la excesiva burocracia existente.
La protesta social es más contundente al momento de la distribución del presupuesto público, teniendo en cuenta que existen distritos que se encuentran en proceso de consolidación y tienen una infinidad de demandas que no son atendidas por el gobierno local, que mantiene una posición de distribución por población, lo cual no es acorde a la realidad alteña.
Estos acontecimientos generan un permanente estado de incertidumbre en la gobernabilidad, que profundiza la crisis institucional y social, donde los ciudadanos reclaman permanentemente la intervención de sus representantes sociales para que dialoguen con las autoridades públicas y encuentren consensos.
Si bien la Constitución Política del Estado, la Ley de Autonomías y la Ley PCCS (Participación Ciudadana y Control Social) promueven la participación y el control social en la planificación municipal, esta se encuentra limitada por las condiciones de los representantes sociales que desconocen leyes, presupuestos, competencias y otros aspectos de la gestión municipal, además de recibir informes complejos difíciles de asimilar por la baja escolaridad de los dirigentes.
En este sentido, poco o nada pueden interpelar al Gobierno Municipal, para cualificar el accionar de los servidores públicos. Y lastimosamente, el control social se reduce a la inspección de las obras de infraestructura, dejando de lado el debate, la interpelación, la propuesta y otros aspectos que pueden coadyuvar al mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes alteños.

En esta coyuntura FOCAPACI trabaja de manera concertada con los actores sociales y municipales los Planes de Ordenamiento Territorial y Desarrollo en los distritos 7, 8, 10, 12 y 14 del Municipio de El Alto. Realizamos talleres informativos, cursos de capacitación y la generación de espacios de reflexión, propuesta y concertación donde son los representantes quienes identifican los proyectos de infraestructura y no infraestructura para su inclusión en los Planes Operativos Anuales, de acuerdo a las potencialidades y limitaciones del territorio.
Si queremos otorgarle a la planificación el verdadero valor que posee, es necesario que el Gobierno Municipal tenga convicción al momento de realizar el proceso de construcción del Plan de Desarrollo Municipal, además de contar con una percepción cercana de la necesidad de su población con verdaderas actitudes de consenso y no de imposición, donde los actores sociales tienen que despojarse de visiones a corto plazo o simplistas, para ingresar a verdaderos espacios de reflexión y debate para alcanzar los consensos necesarios.